Un producto con solera que convive con la tecnología

Dicen muchos historiadores que el papel se inventó allá por el siglo II a.C., en China, poniendo así en marcha un producto que sería enormemente demandado a partir de la invención de la imprenta en el siglo XV. Sea como fuere, es a partir del siglo XIX cuando la producción se multiplicó exponencialmente, demostrando así que era uno de los vehículos más poderosos para difundir la cultura. Con el papel se pudieron hacer libros prohibidos y libros que prohibían, se pudo enseñar a la gente a leer y a escribir, a pensar, a abandonar el analfabetismo. En definitiva, a seguir evolucionando dentro de la escala de lo humano.

selfpaper agendas

En  el siglo  XXI este producto sigue teniendo plena vigencia, y se puede localizar en las papelerías tradicionales o en una tienda online de material de oficina. Digamos que aquí podemos comprobar cómo la tecnología se alía con lo tradicional para permitirnos adquirir algo que nuestros hijos usan en el cole, nosotros en el trabajo y todo el mundo en su propio domicilio. Esto es algo que hemos de tener en cuenta, ya que mucha gente opina que los gadgets terminarán sustituyendo a los elementos tradicionales, demostrando así que los avances del mundo virtual son imparables. Pero todavía hay cosas que resisten…

Pongamos un ejemplo para hablar sobre lo que acabamos de decir. Cojamos unas agendas de espiral metalico 2015 en papel, listas para permitirnos organizar la jornada laboral del año que viene. Pongámoslas al lado de una aplicación para el móvil o tablet que también nos permita hacer esto mismo. A primera vista nuestro esnobismo nos dirá que lo más bonito, visual y práctico es lo de recurrir a lo táctil de la pantalla, pero un análisis más profundo nos demuestra que escribir directamente en la agenda es también muy pertinente.

Lo primero porque vamos a ahorrar tiempo. Eso de ir tecleando las palabras para incluir un mensaje puede ser un tanto  prolijo y complicado para las personas que tienen dedos un tanto grandes, así que si agarramos nuestro bolígrafo y hacemos una anotación directa vamos a ser muchísimo más operativos.

Lo segundo porque lo de usar agenda física nos da prestancia. No son pocos los que intentan programar su  jornada y al final no consiguen nada porque terminan desistiendo (en el formato tradicional y en el virtual). Por eso la gente tiene un cierto respeto reverencial hacia quien consigue programarse las tareas con antelación… Y en una agenda como Dios manda.

Y por supuesto, porque una agenda es enormemente económica y se puede renovar. Y porque está hecha de ese material tan antiguo como la cultura del hombre que permite, entre otras cosas, expresar por escrito tantas cosas que todavía va a tener una presencia social prolongada. Esperemos que así sea, sobre todo porque todavía quedamos románticos que disfrutamos con el tenue susurro de las hojas al  ser pasadas una a una…

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